Wednesday

Un poema y un amigo entrañables




Karin

                        Ecos del ayer, del hoy y de siempre
 

Cuando sonríes, el corazón, deslumbrante,
respira con reposada cadencia.
Cuando sufres, una dolorida lágrima interior
se funde silenciosa con la lluvia que madruga.
En tu dicha y en tu llanto el vivir se hace presencia,
y aun cuando tu ausencia se haga lejana,
impaciente, el recuerdo reclama tu regreso.
Cuando el sosiego habla quedamente
tras la tormenta de tu silencio,
hasta tu mirada es palabra que acaricia el viento.
Y cuando en la noche meridianamente clara
tu despertar se abre al incipiente horizonte,
peregrina se siente tu alma errante
en el surco abierto por las evanescentes pisadas
de tus furtivos y transparentes sueños.
Suena entonces el murmullo de tu voz somnolienta
caminar al socaire de la brisa que palpa,
con asombrado y fingido balbuceo,
el leve susurro de un suspiro que acaricia el tiempo;
suspendido tiempo de humanos recuerdos.

Tus idas y venidas, vestigio de un pasado aún presente,
perdurarán en el mañana que ya amanece,
reverberación jovial de un esforzado
y comprometido vivir-viviendo.
Solidario abrazo el tuyo, corazón entrañable,
compartido en el ayer, el hoy y el mañana,
huella indeleble de siempre.
Y tu voz, despierta y viva del alba al ocaso,
alumbra el camino que hermana
la alegría y la tristeza de lo humano
con la imagen de un sutil guiño de complicidad 
vivamente humano, demasiado humano.

Para ti, Karin, dulce y hermosa palabra,
memoria viva sutilmente atada
a entrecortados y sonoros ecos;
plenitud de sentido de la palabra agraciada
con el asombroso don concedido
de enlazar lo inefable y lo humano.
Para ti, mi añorada Karin,
con el corazón abierto de quien, añorándote,
te rememora con el afecto de una sonrisa compartida
en el arrebol radiante de un hasta luego;
de un hasta siempre, alma entrañable,
entrañable compañera…, hermana.


Málaga, Primavera de 2016
TEXTO:
Ecos del ayer, del hoy y de siempre
José Manuel Serrano
DIBUJO: 
"El árbol de la amistad" by C. K. Aldrey

Sunday

Qué nos pasó





Qué nos pasó… ni siquiera voy a juzgar, ya tengo bastante con las condenas a mí misma cuando soy débil y no perdono… sí, porque para perdonar hay que ser fuerte, tener mucha Fe en los seres humanos, rendirse ante la misericordia y dejar que la corriente de esa fuerza nos arrastre sin ofrecer resistencia, algo que ya no puedo hacer. Es muy difícil después de haber sido atropellado, vejado, marginado, ofendido y blanco de injusticias, cerrar los ojos y entregar nuevamente el corazón, frase que por otra parte se escucha como un bolero, tal y como a veces es la vida para nosotros los cubanos.

Qué nos pasó, me digo, en qué punto de la Historia nos convertimos en esto que somos, y no hablo de personas en particular porque sería arbitrario, hablo de una nación, de una identidad espiritual, de la cultura que nos define, de las tradiciones que fueron enriqueciendo nuestra nacionalidad y nos imprimieron su consistencia con un sello indivisible. Qué somos hoy en este caos de orillas y distancias, qué hacemos con el lastre de la violencia y el desorden, a dónde ha ido a parar aquella estirpe que nos enorgullecía, en qué fosa inmunda hemos vertido el lenguaje -ahora tan basto y destructivo-, el comportamiento social y la lealtad a nuestros principios.

Qué nos pasó, me pregunto una y otra vez, por qué lo permitimos. Quizás solo sea uno de los tantos procesos que desde siempre han ocurrido en la humanidad, quizás y salvo las excepciones que conocemos (mártires y disidencia), no tuvimos la oportunidad de madurar y nos sorprendieron cambios que no supimos enfrentar a nivel colectivo, quizás nos abandonamos por inercia, miedo o abstracciones a un camino impreciso por carecer de otras alternativas, quizá es que el hombre desde sus comienzos fue duramente golpeado por la vida y su instinto de supervivencia lo sentenció a ser instrumento de las circunstancias y a las ilusiones como contrapartida.

Qué nos pasó. Sin pretender ahondar en el tema porque se necesitarían siglos, pienso en Osmani García, pero no el reguetonero (no sé ni cómo se escribe esto) sino como el joven perteneciente a una generación extraviada. Más que sus declaraciones erráticas y contradictorias, me impactó su actitud agraviante, violenta y procaz. Primero sentí un disgusto tremendo cuando vi el video, luego una especie de acritud defensiva, y por último pavor, diría que con abatimiento. Un superviviente más, me dije, perteneciente a una generación que ha sido marginada a la inconsistencia, el desarraigo feroz y una penetración ideológica perversa.  Pienso en cuánto habrán sufrido los cubanos de la isla durante todas estas décadas, cuán maltratados han sido. Pero no es nuevo, no es un hecho aislado en el mundo, nunca lo ha sido. Según Voltaire -del que no soy devota por su ferviente antisemitismo- la historia de los grandes acontecimientos del mundo apenas es más que la historia de sus crímenes, y en esto tenía toda la razón.

Qué nos pasó. Acaso lo haya definido en parte y de antemano con este poema de mi libro inédito “Numeria: veinte sentencias apocalípticas”.

VIII

Cazábamos juntos
y compartíamos el fuego
bajo la luna
atentos al rugido
de las fieras

un día
quisimos contemplarnos
pero habíamos abierto
una brecha infinita
nos separaba
el insondable abismo

después olvidamos
nuestro origen
las ramas del árbol
se fueron torciendo
y envejecían
sin recuerdos.

La subsistencia
nos convirtió
en adversarios.


Texto y foto: C. K. Aldrey

08-23-2015

Saturday

Correveidile


No me lo puedo creer, lo hace frente a un usuario del supermercado, es decir, delante de mí… sssssssssssssssporque usted sabe que ella es esto y lo otrosssssssssss… ¿qué se cree?... déjeme decirlessssssssss…. patatín patatánssssssss… El insidioso va guardando en la bolsa mi mercancía mientras en plan cotillera de barrio escupe veneno al oído del supervisor, que en ese momento se encuentra cuadrando la caja registradora… ssssssss… el cuasimurmullo y la forma en que mueve los ojos imprimen al monólogo cierto aire macabro que da repugnancia. Desvío la mirada y veo a la víctima trabajando sin parar, atendiendo a los clientes, colando café, preparando sándwiches, enjuagando las tazas, una chica amable que por encima de la ropa se le nota que lo menos que desea es estar en bronca con nadie, la pobre ni se imagina la grandísima porquería que le están haciendo. El supervisor escucha, escucha, escucha, va procesando el chisme pero no dice absolutamente nada, trata de enfocarse en el trabajo, pero… ¿por qué no contesta? ¿Por qué no manda a callar al desgraciado? ¿Será porque tiene un archivo mental donde guarda información de posible utilidad para los malos tiempos? Muchos jefes necesitan del servicio cizañero de los soplones para mantenerse al día de las cosas que suceden a intramuros de los negocios, y si viene al caso, usarlo para deshacerse de personal cuando la economía les aprieta los zapatos, pero si permiten estos episodios, sobre todo frente al público… ¿tendrán cerebro suficiente para diferenciar verdades de mentiras? Por ejemplo, suponiendo que hubiera algo de cierto en lo que ese individuo dice… ¿cómo se puede confiar en una persona que urde intrigas en contra de sus compañeros de trabajo?

Siempre hay tipejos dispuestos a ganarse medallas desacreditando a los demás, envidiosos que se afanan en crear tensiones para subir al andamio del oportunismo, y siempre los que reclutan y toleran a esta ralea de impresentables. Por otra parte, ¿qué tal un poco de ética profesional? ¿Cómo es que se permiten escenas de este tipo frente a los clientes? Quizás pido demasiado, queridísimo mundo… porque la ética es un dinosaurio que viaja en un barco que se hunde.

-2-

A propósito de…

Los siguientes pertenecen a mi libro en proceso
Numeria: veinte sentencias apocalípticas.

XI

¡Dios mío!
En Italia hubo un terremoto
y murieron mil doscientas personas.

¿Se enteraron?
En Italia hubo un terremoto
y murieron tres mil personas.

¡Qué horror!
¡Han muerto cuatro mil personas en Italia
producto de un maremoto!

La tradición oral del planeta
pica y se extiende.

Por cierto…
en Italia no hubo ninguna catástrofe
sucedió en una región
casi despoblada de la China
y sólo murieron tres chinos
y dos turistas italianos.

XIX

Al azul
lo convierten en rojo
al rojo en amarillo
al amarillo en verde…
y el verde adquiere
después del embarre
cualquier tonalidad
menos verde.
Así funciona
la transmisión de palabras
cuando las lenguas queman
y las neuronas fallan.
Numeria
está abrasada
por el fuego
de Omega.


C. K. Aldrey
Ilustración: Caricatura de Mark Anderson

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(Imagen: Internet Library)

Jacqueline



Jacqueline Sassard ha montado en el autobús, se sienta frente a mí con el peso de su cuerpo a la derecha, cruza una pierna, lleva gafas oscuras y adivino que es una estrategia para poder observar a su alrededor sin que se advierta. Ha engordado pero es muchísimo más joven, los labios siguen siendo carnosos y delineados, tan sensuales que todas las miradas se rinden, incluso la de una viejita cascarrabias que apoya sus manos en un bastón psicodélico.

Jacqueline Sassard lee un mensaje en su celular, de esos que son planos y sofisticados. Sonríe con picardía. Quizás alguien le ha dicho que la desea y ella juega con la lengua que se asoma como lagarto inquieto. Sí, está satisfecha de la vida, enamorada, aun así no puede evitar entregarse a los demás, y no es vanidad, es certeza de su encanto, ese que le hace mover las cejas como notas en un pentagrama.

Jacqueline Sassard se queda mirando fijo a un chico que está sentado a mi lado, no se le ven los ojos pero él sabe que ella lo escruta porque no mueve la cabeza, la tiene clavada sobre los hombros con una rigidez de amazona al acecho, orientada directamente hacia él y empujándolo contra el espaldar sin remordimiento. El chico empieza a moverse en el asiento, sin querer me pisa y pide disculpas algo nervioso.

Jacqueline Sassard es implacable y persistente, su cinismo de mil batallas es arrollador. Antes de salir del autobús se baja las gafas y lo mira descaradamente: Have a nice day, baby, le dice. Yo me río por dentro, el chico no contesta, le han cortado la lengua. 


Texto: C. K. Aldrey
Ilustración: thinkstock        

Thursday

ENTRANDO AL 2015

(Pinche sobre la foto para maximizarla)



Hace muchísimos años, cuando era muy joven y vivía en la ciudad de Los Angeles, despedí un año a solas en un camping leyendo a John Keats, fumándome un porro y tomando café americano. Recién había terminado una relación imposible, de esas que irremediablemente son forzadas a desaparecer por circunstancias fuera de nuestro control.  Me sentía melancólica, fatalista, sedotta e abbandonata, como el personaje del film de Pietro Germi. Leía una y otra vez este poema perteneciente a un poemario maravilloso que me había regalado quien me hiciera perder el sueño por largos meses de aventuras y pasiones:

BRIGHT STAR

Bright star, would I were stedfast as thou art-- 
Not in lone splendour hung aloft the night
And watching, with eternal lids apart,
Like nature's patient, sleepless Eremite,
The moving waters at their priestlike task
Of pure ablution round earth's human shores,
Or gazing on the new soft-fallen mask
Of snow upon the mountains and the moors--
No--yet still stedfast, still unchangeable,
Pillow'd upon my fair love's ripening breast,
To feel for ever its soft fall and swell,
Awake for ever in a sweet unrest,
Still, still to hear her tender-taken breath,
And so live ever--or else swoon to death.

Hoy, 31 de diciembre del 2014, hago algo parecido. Entonces regreso a mis primeros tiempos de emigrada, llegan memorias que fueron desplazadas por otras en ese caminar continuo del día a día y me asombro de la rapidez con que las etapas se queman y la edad se multiplica. Pero los recuerdos son regalos del Universo, incluso los malos y regulares, porque siempre están allí latiendo fragmentos del ser, de lo que hemos sido y aprendido, las lecciones que recibimos, los errores que cometimos, las buenas acciones que fuimos capaces de realizar, lo que nos acompañó en ese viaje mágico de la vida.

Cuando llegué a California recuerdo que mi padre me planteó vivir en su casa hasta que me graduara. No sé si para bien o para mal, nunca se sabe, pero preferí trabajar a invadirle su espacio y después alquilar un studio a unas cuadras de donde él vivía, de modo que me vi obligada a estudiar por las noches. Primeramente trabajé en Easy Rest, una factoría de muebles con un horario de 7am a 3pm, y al pasar de los meses conseguí cerca de casa una plaza como Teacher Aide en un kindergarten privado, perteneciente a una viuda bella y silenciosa pero algo bergante que había sido Mss Filipinas cuando era joven, su marido había fallecido en un aparatoso accidente en el freeway. Los niños (a excepción de dos guatemaltecos, un cubano, una puertorriqueña, un brasileño, tres árabes de Qatar y un norteamericano blanco de madre budista y vegetariana) eran asiáticos, provenían de familias filipinas, japonesas, vietnamitas, chinas y coreanas, sobra decir que disfruté mucho esos años, eran niños realmente inteligentes, maravillosos y educados, con ellos aprendí muchas cosas, entre ellas a comunicarme mejor en inglés, incluso cuando me equivocaba me corregían, especialmente una niña puertorriqueña que se llamaba Camille y que ahora no me cuesta decir era una de mis preferidas, tan alegre, cariñosa y brillante que le robaba el corazón a cualquiera. Aquí en este trabajo tenía un horario de 7am a 7pm y cuando salía me iba directamente a mi clase de Inglés conversacional (la impartía Mr Callaghan, un joven irlandés con el que luego mantuve una linda amistad hasta que falleció de AIDS) que para decir la verdad nunca he perfeccionado, pero me fue muy útil para el mercado laboral y luego matricular una carrera en el College y graduarme con mucho esfuerzo.

Me vienen a la mente otras historias, muchas anécdotas, infinitos encuentros, desencuentros y experiencias increíbles, gentes que fueron (y son) entrañables, aventuras repartidas por el ancho mundo en las que siempre recibí iluminaciones, y en cada instante vivido puedo decir que nunca dejé de agradecer a la vida por sus ofrendas y lecciones, así hubieran sido dolorosas y recibidas a latigazos, porque vivir es una responsabilidad, un compromiso, un aprendizaje, y por cada intento fallido, cada desacierto y desconcierto, cada infortunio que nos tropezamos en el camino, después hay que hacer lo posible por recompensar con humildad y simpatía otros espacios que merecen nuestra atención. Lo malo y no tan malo, lo fatal y siniestro, la falsedad y el encono, el prejuicio y la deslealtad, son elementos naturales de la existencia, pasarles por encima nos ayuda a estar en paz con nosotros mismos, a vivir mejor. Así sea difícil y a veces inmanejable, hay que imponerse a lo negativo por sobre todas las cosas.

Excepto por el porro -que ya ni sé a qué huele- y la melancolía de aquel amor que me hizo tener conciencia de la fugacidad de todo lo que existe, este nuevo año lo esperé leyendo a Keats, como aquél de un tiempo lejano cada vez más radiante, tal y como suelen ser los recuerdos que nos dejaron la hiel y el almíbar de un gran amor. Al sonar las doce campanadas -que me hubiera gustado haber escuchado en una Cuba libre, allá en el patio de la Catedral de La Habana- mi gran amiga de los años Tamara Lam y yo brindamos con Martinelli’s en compañía de nuestras mascotas y compartimos las doce uvas de los buenos deseos… a pesar del vocerío, alguna que otra blasfemia y la estridencia de corridos norteños en la casa vecina que desde la una de la tarde nos estuvieron arañado los tímpanos. Como bien se dice: Nothing is perfect! Los demás también tienen derechos.

FELIZ 2015. NO PROGRAMEN PROPOSITOS UTOPICOS, SENCILLAMENTE HAGAN LO QUE MAS LES GUSTA HACER.

GOD BLESS YOU.


C.K.Aldrey
01-01-2015
Foto: “Caballo galáctico”, obra de C. K. Aldrey, técnica mixta sobre lienzo.

Autor de la foto: Manuel “Manny” Verdecia    

Que todos salgan a la calle en una orgía de liberación y exorcismo






“Y lo he perdido todo, todo
aunque a veces trate de olvidarlo…”
(canción de no sé quién, o sea, yo)


Hitler tuvo suerte, se pegó un tiro. Las estatuas de Stalin fueron derribadas por un nuevo orden y el pueblo que lo había apoyado participó del festín. El muro de Berlín cayó a mandarriazos por la furia colectiva reprimida. Es la Historia que se repite y repite, nunca se saldrá de los parámetros establecidos por las leyes del Universo. Depredadores y depredados, poderosos y humildes, ricos y pobres, una cadena de contraposiciones que sin ella es probable no existiríamos. El centro, ese punto metafórico de convergencias, es una ilusión inteligentemente creada y difundida sabe Dios por quién, habría que preguntarle al administrador del laboratorio cósmico*.

No me malinterpreten, no es odio, es memoria histórica. No es ajuste de cuentas, es deseo de justicia. Al parecer los cubanos nunca tendremos la oportunidad de sentar en el banquillo de los acusados a los asesinos que masacran el país desde el año 1959, los que fuimos afectados y malheridos no tendremos nuestro Nuremberg… aunque no estamos solos en esto, son escasos los ejemplos, la mayor parte de las veces los giros políticos cambian los acontecimientos de acuerdo a los intereses del momento, de modo que no hay que lamentarse demasiado, cuando se lee mucha Historia tarde o temprano te ayuda a entender que no eres ni siquiera la punta de un alfiler en el tablero, otros deciden por ti, tú no eres más que parte del rebaño que repite consignas y paga impuestos. ¿Fuiste maltratado por el Poder? ¿Estuviste en la cárcel? ¿Te mataron un hermano? ¿Te sometieron a interrogatorios aberrantes donde el sicario se acariciaba la portañuela mientras te miraba con lujuria? ¿Se ahogaron en el Estrecho de la Florida tus amigos? ¿Apedreaban a poetas como si fueran María Magdalenas apestadas? ¿Te sacaron de la casa que tanto esfuerzo te costó pagar? ¿Se apoderaron de tu negocito que te ayudaba a sobrevivir? ¿Te asediaron e hicieron la vida imposible las Brigadas de Respuesta Rápida? ¿Te gritaban obscenidades y te arrastraban por el piso cuando el Mariel? Olvídate de todo eso, olvídalo, es el pasado, colorín colorado este cuento se ha acabado. Eres nada… y nadie te ha preguntado tu opinión, la masonería burocrática y carroñera se encarga de solucionar los desastres, recuerda que no tenemos cerebros y si los tenemos activos de poco nos sirven, muy por el contrario, son un estorbo para todos.

Aun así estoy en contra del Bloqueo contra Cuba. ¿Por qué? En primer lugar… ¿qué sentido tiene cuando la entrada principal de divisas a la isla proviene de los exiliados y emigrados cubanos? ¿Bloqueo para algunas cosas y para otras no? Explíquenme porque no lo entiendo muy bien. En segundo lugar, el gobierno norteamericano emplea millones de dólares al año en el sostenimiento del programa para refugiados (Ley de Ajuste), que ya podemos decir que no es solamente para individuos con un perfil político sino también económico, y lo peor, muchos de ellos (no digo que todos, mejor especifico no vaya a ser que rompan mi estrella en la calle Ocho) al año de estar aquí regresan a Cuba como si nada echando pestes del país que les dio acogida incondicional, con lo cual le veo más sentido a programas humanitarios como los implementados en Haití que a leyes de compromiso migratorio. 

Por otra parte, he visto como han lucrado política y económicamente unos y otros con esto, incluso algunos hasta se han hecho millonarios y los productores de raspaduras, o sea, los rodeados de melaza por todas partes (cuando la había, porque hasta eso desapareció), gracias a ello se crearon una imagen de víctima compungida que da asco. Sólo ha servido para esto y ganar votos de un lado o de otro, para nada más, porque en esencia ese bloqueo, salvo dos o tres inconvenientes para el gobierno cubano, es abstracto, un cuento narrado durante el camino para distraernos y maldecir al malo de la película (que dependiendo de la orilla cambia de nombre) y que no ha impedido que los Castros sean hoy por hoy multimillonarios y hasta hayan creado una dinastía de impresentables aspirantes al trono. Es más, el llamado bloqueo ha ayudado -es cierto que sin planteárselo- a destruir muchas cosas en esa isla infeliz, entre otras cosas ha contribuido a enfermar las neuronas de ese pueblo –ya de por sí con el padecimiento de avitaminosis crónica- que hoy disfruta morbosamente lanzándose a la calle al ritmo de congas antiyanquis con tanta vulgaridad y tanto desparpajo, y ha estimulado esa chusmería política tan bien definida por Sonia Corrales y que a mi entender, es sólo comparable a las hordas de los tiempos bíblicos. 

El embargo (entre otros de los tantos cataclismos archiconocidos) ha soltado un toro con rabia a la calle en una especie de pamplonada grotesca, y que Dios me ampare, ni en la crucifixión de Jesús se vio tanta bajeza como la vista en las calles habaneras, aunque se escuche exagerado. Más de cincuenta años de arengas alrededor del tema, discursitos de pacotilla, politiquería barata, izquierdismo embotellado made in Cuba, lapidaciones, inmoralidad cívica, traqueteo internacional de bla bla bla, intentos honestos de unos pocos que fueron desplazados por escenarios llenos de mentiras, hipocresía, traiciones, oportunismo, marginalidad, exaltaciones y zarpazos de un mar a otro. Después de tanta carnicería ideológica, tanta explotación de sentimientos, tantos abusos y vejaciones contra la disidencia pacífica, triste es tener que llegar a la conclusión de que nada de lo que se ha hecho ha servido, que hemos sido manipulados por casi todo el mundo (de aquí, allá, acullá y del más allá), que esta merda (lo escribo en Latín para que no se lea como lo que es) ya no hay quien se la dispare, que es vomitiva, repulsive and disgusting –como de seguro hubiera dicho Lord Byron de haber presenciado un mitin de repudio.

En otras palabras, que todos salgan a la calle en una orgía de liberación y exorcismo y que la isla de Cuba se convierta en cocodrilo sin memoria con caparazón lumínico y lengua de dragón… porque de qué sirve la memoria, digo yo… sino para comernos unos a los otros con palitos chinos y jamás ponernos de acuerdo en nada. Me amparo en el cinismo, el último escudo que me queda.



C. K. Aldrey | 12-18-2014 | Foto: Represión a + Laura Pollán  y a Las Damas de Blanco.

(Por si no se entiende: Darth Revan/Star War*)          

Monday

Podrías decir...



Podrías decir: total, yo no voy a estar cuando eso suceda; a mí qué me importa lo que pase en el futuro; allá ellos, qué puedo hacer yo, soy un simple ciudadano. Podrías desentenderte, lavarte las manos y la conciencia con excusas de todo tipo, pero la realidad es que vivimos en colectividad, pertenecemos a una misma sociedad, compartimos el mismo planeta. Esto lo pensaba hoy cuando analizaba la respuesta a un llamamiento para firmar una petición sobre algo relacionado a la naturaleza, el riesgo del vertido de petróleo y químicos en los mares.

Estamos viviendo para complacer el ego en todas sus manifestaciones, pendientes a nuestra agonía existencial, aspectados hacia la competencia, distraídos con cantos de sirenas y apariencias efímeras e intentando ser lo que no somos sencillamente para evadir la realidad, mintiéndonos para justificarnos y jugando a vivir bajo nuestro propio reglamento o reafirmándonos en una cuadrícula, y en ese camino, que a veces asumimos con arrogancia,   olvidamos nuestra responsabilidad civil ante los problemas acuciantes que nos rodean.

¿No dice nada que en los últimos cuarenta años la mitad de la fauna salvaje haya desaparecido? ¿No dice nada que un alto porcentaje de la población mundial se encuentre en condiciones de pobreza? Según UNICEF (por favor, no esconda la cabeza en un hueco como el avestruz):

·        100.000 personas mueren de hambre al día.
·        Cada 5 segundos un niño menor de 10 años muere por falta de alimento.
·        Más de 1.000 millones de personas viven actualmente en la pobreza extrema (menos de un dólar al día); el 70% son mujeres.
·        Más de 1.800 millones de seres humanos no tienen acceso a agua potable.
·        1.000 millones carecen de vivienda estimable.
·        840 millones de personas malnutridas.
·        200 millones son niños menores de cinco años.
·        2.000 millones de personas padecen anemia por falta de hierro.
·        880 millones de personas no tienen acceso a servicios básicos de salud.
·        2.000 millones de personas carecen de acceso a medicamentos esenciales.

La pobreza es en parte responsable de la deforestación, la caza ilegal de especies en vías de extinción y otros fenómenos que están mermando la fauna y la flora, a esto hay que añadirle la corrupción, las guerras (que ya no son con espadas o dinamita, sino con armamentos nucleares o químicos), la explotación indiscriminada del petróleo (que no tendría razón de ser/existir si se utilizaran tecnologías limpias ya descubiertas), la contaminación ambiental (que ha contribuido grandemente al calentamiento global), las actividades depredadoras con fines de lucro (como la que sufren los elefantes y las ballenas), y por ahí la lista pica y se extiende. ¿A dónde quiero llegar? A lo de siempre, a lo que invariablemente digo una y otra vez con el ánimo de estimular la mirada hacia donde se nos demanda: apoyar con nuestras firmas -algo que solamente toma menos de cinco minutos de su tiempo frente a la computadora, ni siquiera estoy hablando de activismo de terreno- los proyectos que aboguen por la preservación de la salud del planeta Tierra. Porque a pesar de que sabemos que todo esto existe, no acompañamos las palabras con la acción, y créanme, cada vez se hace más necesario. ¿De verdad piensa que no va a estar aquí cuando suceda una hecatombe?  No lo de por sentado, nadie se lo va a garantizar, lo único cierto en todo esto es que corren tiempos difíciles y nadie se puede dar el lujo de permanecer indiferente.

¿Tiene un trabajo y se gasta cincuenta dólares en un restaurante? Muy merecido, el esfuerzo se premia, pero si dona aunque sea un dólar mensual a cualquier causa benéfica o humanitaria, ya sea para humanos o animales, hay cientos de hospitales, escuelas, hospicios y comunidades a través del mundo que lo recibirían con los brazos abiertos y gratitud. Si cada ser humano perteneciente al mercado laboral donara un dólar (y quien dice uno dice dos, tres, cinco o lo que sea), se reduciría enormemente la pobreza mundial, los pueblos que no tienen agua la tendrían, se evitaría la propagación de epidemias agresivas como el ébola, todos los niños de los cinco continentes irían a la escuela, se detendría la masacre de animales, existirían servicios de salud para cada habitante, etc.. 

Si todos los individuos de todos los países firmaran esas peticiones (que SI funcionan, lo digo por experiencia), muchos de esos problemas críticos podrían ser obligatoriamente escuchados y atendidos eficientemente por nuestros senadores y administraciones. No se quede al margen, por favor, sírvase del derecho que nos otorga la democracia para ejercer su voto en pro de la humanidad, de nuestro hermoso y sagrado hogar que es la Tierra.

C. K. Aldrey
10-20-2014
Foto: Channel Cast

Saturday

Cuando pasan los días



Cuando pasan los días
y ves que poco ha cambiado
que todo está ahí
como una fotografía
que ha sido tocada
por cientos de manos
y luego olvidada
en una gaveta oscura
y sin memoria

te das cuenta que el mar
dejará de respirar
que el ácido se llevará los árboles
a inmensidades desérticas
y el viento huracanado
barrerá los vestigios
de todo lo que fuimos.

Días calcinados
y ardor de salitre en la mirada…
así será el paisaje
de los que están por nacer

entonces dirán
con ojos de viajar hacia la nada
y una extraña sensación de orfandad
la culpa la tiene el pasado

y se preguntarán
cómo serían los ríos
de qué color las nubes
cuántas especies existían…
¿será cierto que la hierba
cantaba en los jardines
y los peces saltaban en la orilla?

Tendrán que llorar por siglos
las culpas ajenas
para que brote una espiga.


Favor de entrar aquí para informarse de las campañas de SaveBiogems que ayudan a preservar el patrimonio natural de nuestro planeta:

Foto: Desaparición total del Mar de Aral (2014)

(Wikipedia)